domingo, 26 de agosto de 2007

Belorado-San Juan de Ortega: se masca la tragedia



Abandonamos Belorado con el sabor de la cena todavía en nuestro paladar. Nada más salir del albergue se nota que el tiempo ha cambiado, tenemos 24 kilómetros por delante con un puerto de 1.200 metros en el camino. Muy pronto nos damos cuenta que la temperatura es más propia de noviembr que de agosto: 6 grados nos dice nuestro compañero José Antonio.

Comenzamos a subir el alto de la Pedraja en compañía de nuestras incansables italianas Fabiana y Paola, ya arriba el frío es intenso, llegando a aparecer aguanieve. LLegamos congelados y el albergue es tercer mundista: agua fría; inodoros mal olientes; y más sorpresas que sufriremos en nuestras carnes más adelante. Una vez aseados, nos disponemos a reponer fuerzas con morcilla de Burgos, chorizo a la cazuela y unos huevos fritos como Dios manda.

El cura del monsterio nos invita a sopas de ajo como es tradición, después de la santa misa. Pronto descubriremos la cruda realidad.

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