Nos despertamos a las 5 de la mañana, otros dias se nos pegaba el saco, hoy no. Seguramente Carlos nunca ha recibido felicitaciones tan temprano.
Empezamos a andar completamente de noche entre bosques de eucaliptus con la unica luz de la linterna de Fernando, mientras otros peregrinos carentes de medios tienen que usar sus moviles para ver las flechas amarillas.
Poco a poco va amaneciendo y tambien va creciendo nuestra emocion al vernos cerca de Santiago.
Vamos intuyendo la cercania de nuestra meta cuando al dejar el bosque empezamos a encontrarnos con autovias, aeropuerto, urbanizaciones...y por fin el Monte do Gozo.
Desde aqui ya divisamos la ciudad y aunque parece cercana todavia queda un buen trecho que se hace largo por la ansiedad de casi poder tocar la Catedral...Ya en las calles de Santiago nuestra aceleracion es tal que vamos superando grupos de peregrinos uno tras otro. Llegamos a Port
a do Camiño, la entrada al casco historico de la ciudad con calles con piso de piedra, y cada vez mas excitados y casi sin darnos cuenta nos vemos envueltos por el sonido de una gaita bajo el arco q
ue da paso a la Plaza del Obradoiro, y asi nos vemos de repente en la gran plaza, al girarnos nos encontramos con la majestuosa Catedral abrazandonos con sus torres y dandonos la bienvenida. HEMOS LLEGADO¡¡
¡¡
El sueño de tantos dias se ha hecho realidad. Emocionados y con un nudo en la garganta nos fundimos en un abrazo en el que sobran las palabras , acordandonos de todas las penurias que hemos pasado, de toda la gente que nos quiere y los que han caminado con nosotros.
Tras las fotos de rigor entramos en la Catedral por el Portico de la Gloria algo aturdidos, avanzamos por los pasillos de la Catedral con nuestras mochilas ante las miradas de ojos y camaras de turistas y vamos directos a dar el abrazo al Santo.
Una vez abrazado el Apostol tomamos asiento en los bancos de una abarrotada Catedral para escuchar la misa del peregrino.
Tras la solemne misa que nunca olvidaremos llega otro momento de sobrecogimiento por su simbolismo y espectacularidad, el botafumeiro. Comprobando el olor de nuestras camisetas mientras escuchabamos misa entendemos el origen del uso del botafumeiro para encubrir el olor corporal de los peregrinos. Con los acordes del Himno de Santiago Apostol el gigantesco botafumeiro vuela de un lado a otro cargado de incienso en otro momento inolvidable.
Salimos y nos encontramos con Luis Miguel, amigo de Carlos que tantos animos nos ha ido transmitiendo estos dias a traves del blog, y nos vamos con el a tomar un merecidisimo vermout. Luis Miguel nos desaconseja las mariscadas en Santiago para no pagar la turistada, nos despedimos de el y vamos al hostal donde por fin encontramos sabanas limpias y un baño como debe ser, y todo solo para nosotros.
Tras la comida Jose se va a dormir una siestecita y Carlos y Fer se recorren Santiago dos o tres veces de arriba a abajo para encontrar un restaurante que este abierto el Domingo siguiente por la noche para la cena de peregrinos.
Antes de la cena de cumpleaños de Carlos acudimos a la Vigilia para peregrinos en la Catedral, acompañados por Alberto que tambien ha llegado. La Vigilia consiste en un recorrido por la Catedral y su claustro acompañados por el Parroco con momentos de cantos, rezos, intercambio de experiencias...todo con la Catedral iluminada y cerrada solo par
a nosotros.
De ahi nos vamos los cuatro a celebrar el cumple, un homenaje en toda regla al restaurante O Dezaseis donde la suerte nos sienta al lado de unas peregrinas inglesas con las que no habiamos coincidido en el Camino y con las que rapidamente simpatizamos como buenos maños y malagueño que somos. Helen, Annie y Elisabeth se van antes que nosotros pero la "suerte" y alguna informacion privilegiada hacen que coincidamos en el primer bar donde ya cabezeabamos de sueño y dudabamos si irnos a dormir o dar a Carlos el cumple merecido.
Juntamos las mesas, unimos grupos, estrechamos lazos, hacemos fotos, sacamos mas rondas y se nos va el sueño.
Algo perjudicados ya despues de tantos dias de abstinencia alcoholica nos vamos todos juntos a bailar haciendo gala como siempre de una tecnica depurada y una gran agilidad. Asi nos dan las 5 de la mañana, cumpliendo 24 horas sin dormir.
Y cuando caballerosamente las acompañamos al hostal las estrellas del Camino nos vuelven a iluminar al descubrir que se alojan en el piso de abajo.
Nos despedimos hasta el dia siguiente...
Empezamos a andar completamente de noche entre bosques de eucaliptus con la unica luz de la linterna de Fernando, mientras otros peregrinos carentes de medios tienen que usar sus moviles para ver las flechas amarillas.
Poco a poco va amaneciendo y tambien va creciendo nuestra emocion al vernos cerca de Santiago.
Vamos intuyendo la cercania de nuestra meta cuando al dejar el bosque empezamos a encontrarnos con autovias, aeropuerto, urbanizaciones...y por fin el Monte do Gozo.
Desde aqui ya divisamos la ciudad y aunque parece cercana todavia queda un buen trecho que se hace largo por la ansiedad de casi poder tocar la Catedral...Ya en las calles de Santiago nuestra aceleracion es tal que vamos superando grupos de peregrinos uno tras otro. Llegamos a Port
El sueño de tantos dias se ha hecho realidad. Emocionados y con un nudo en la garganta nos fundimos en un abrazo en el que sobran las palabras , acordandonos de todas las penurias que hemos pasado, de toda la gente que nos quiere y los que han caminado con nosotros.
Tras las fotos de rigor entramos en la Catedral por el Portico de la Gloria algo aturdidos, avanzamos por los pasillos de la Catedral con nuestras mochilas ante las miradas de ojos y camaras de turistas y vamos directos a dar el abrazo al Santo.
Una vez abrazado el Apostol tomamos asiento en los bancos de una abarrotada Catedral para escuchar la misa del peregrino.
Tras la solemne misa que nunca olvidaremos llega otro momento de sobrecogimiento por su simbolismo y espectacularidad, el botafumeiro. Comprobando el olor de nuestras camisetas mientras escuchabamos misa entendemos el origen del uso del botafumeiro para encubrir el olor corporal de los peregrinos. Con los acordes del Himno de Santiago Apostol el gigantesco botafumeiro vuela de un lado a otro cargado de incienso en otro momento inolvidable.
Salimos y nos encontramos con Luis Miguel, amigo de Carlos que tantos animos nos ha ido transmitiendo estos dias a traves del blog, y nos vamos con el a tomar un merecidisimo vermout. Luis Miguel nos desaconseja las mariscadas en Santiago para no pagar la turistada, nos despedimos de el y vamos al hostal donde por fin encontramos sabanas limpias y un baño como debe ser, y todo solo para nosotros.
Tras la comida Jose se va a dormir una siestecita y Carlos y Fer se recorren Santiago dos o tres veces de arriba a abajo para encontrar un restaurante que este abierto el Domingo siguiente por la noche para la cena de peregrinos.
Antes de la cena de cumpleaños de Carlos acudimos a la Vigilia para peregrinos en la Catedral, acompañados por Alberto que tambien ha llegado. La Vigilia consiste en un recorrido por la Catedral y su claustro acompañados por el Parroco con momentos de cantos, rezos, intercambio de experiencias...todo con la Catedral iluminada y cerrada solo par
a nosotros.De ahi nos vamos los cuatro a celebrar el cumple, un homenaje en toda regla al restaurante O Dezaseis donde la suerte nos sienta al lado de unas peregrinas inglesas con las que no habiamos coincidido en el Camino y con las que rapidamente simpatizamos como buenos maños y malagueño que somos. Helen, Annie y Elisabeth se van antes que nosotros pero la "suerte" y alguna informacion privilegiada hacen que coincidamos en el primer bar donde ya cabezeabamos de sueño y dudabamos si irnos a dormir o dar a Carlos el cumple merecido.
Juntamos las mesas, unimos grupos, estrechamos lazos, hacemos fotos, sacamos mas rondas y se nos va el sueño.
Algo perjudicados ya despues de tantos dias de abstinencia alcoholica nos vamos todos juntos a bailar haciendo gala como siempre de una tecnica depurada y una gran agilidad. Asi nos dan las 5 de la mañana, cumpliendo 24 horas sin dormir.

Y cuando caballerosamente las acompañamos al hostal las estrellas del Camino nos vuelven a iluminar al descubrir que se alojan en el piso de abajo.
Nos despedimos hasta el dia siguiente...
