Nos despertamos y lo primero que hacemos, como cada día, religiosamente, es palpar cada centimetro de nuestro cuerpo para asegurarnos que no hemos sido parte del festin nocturno de nuestros hambrientos animales de compañía. El último consejo contra los chinches y pulgas que nos da Juan, un compañero de Sabadell, con quien hemos compartido alguna jornada, es ir al veterinario a comprar algun producto para perros, con el que embadurnar nuestros cuerpos... decidimos no arriesgarnos a dermatitis y otros problemas colaterales.
Salimos con mucho frio y en honor a nuestros maltratados y dantescos cuerpos, lo primero que hacemos es una visita a la Ermita del Ecce Hommo. Proseguimos viaje y nos encontramos el roble centenario donde durante siglos los peregrinos paraban a descansar a su sombra. Impresiona estar debajo de un ser vivo de este tamaño (sin malinterpretaciones)
En nuestra ruta llegamos a Rabanal del camino, alli nos encontramos a Kioko, una japonesita, que habiamos conocido el dia anterior y que parece sacada de un comic manga. Pesa 42 kg, mide mas o menos 1,50 m, y, con dos cojones (o como se diga), solo habla japones y unas palabras en frances, pero eso si, se rie y dice que si con la cabeza, ademas de otros gestos muy elocuentes. Nuestra amiga nipona iba a venir con nosotros a Foncebadon, cuando nos la encontramos, con un ataque de nervios, sentada en un banco, haciendo gestos con las manos y diciendo uhhhh uhhhh. Le preguntamos, que le pasaba y nos explica con mucha gracia que no quiere a ese pueblo
porque le acaban de decir que hay un fantasma. La intentamos convencer, muertos de risa e incredulos, pero finalmente se queda, por lo que proseguimos viaje, y ya no volveriamos a verla, ¿desaparicion? ¿casualidad? algo paranormal se repira en el ambiente.
Inicialmente este iba a ser el final del camino, pero que tras calcular nuestras fuerzas y visto nuestro portentoso fisico, decidimos dejar atras esta localidad y andar 6 km mas hasta el conocido pueblo de Foncebadon. Aqui tras hacer nuetras tareas habituales, nos damos un homenaje en el restaurante medieval de la aldea, donde los camareros van vestidos de epoca y el ambiente, comida, vajilla y decoracion recuerdan esta epoca.
En el albergue conocemos a Maria Angeles, una salada chica cordobesa, con la que vamos a compartir las proximas jornadas.
Salimos con mucho frio y en honor a nuestros maltratados y dantescos cuerpos, lo primero que hacemos es una visita a la Ermita del Ecce Hommo. Proseguimos viaje y nos encontramos el roble centenario donde durante siglos los peregrinos paraban a descansar a su sombra. Impresiona estar debajo de un ser vivo de este tamaño (sin malinterpretaciones)
En nuestra ruta llegamos a Rabanal del camino, alli nos encontramos a Kioko, una japonesita, que habiamos conocido el dia anterior y que parece sacada de un comic manga. Pesa 42 kg, mide mas o menos 1,50 m, y, con dos cojones (o como se diga), solo habla japones y unas palabras en frances, pero eso si, se rie y dice que si con la cabeza, ademas de otros gestos muy elocuentes. Nuestra amiga nipona iba a venir con nosotros a Foncebadon, cuando nos la encontramos, con un ataque de nervios, sentada en un banco, haciendo gestos con las manos y diciendo uhhhh uhhhh. Le preguntamos, que le pasaba y nos explica con mucha gracia que no quiere a ese pueblo
Inicialmente este iba a ser el final del camino, pero que tras calcular nuestras fuerzas y visto nuestro portentoso fisico, decidimos dejar atras esta localidad y andar 6 km mas hasta el conocido pueblo de Foncebadon. Aqui tras hacer nuetras tareas habituales, nos damos un homenaje en el restaurante medieval de la aldea, donde los camareros van vestidos de epoca y el ambiente, comida, vajilla y decoracion recuerdan esta epoca.
En el albergue conocemos a Maria Angeles, una salada chica cordobesa, con la que vamos a compartir las proximas jornadas.
2 comentarios:
Eeeeyyyy!!! Pero si yo soy la "salada chica cordobesa". Gracias por la parte que me toca.
Ya de vuelta al mundo real, me he pasado por aquí para cotillear un poco y recordar momentos del camino.
Como se que ya andais sanos y salvos en vuestra Zaragoza, solo desearos que el retonno a la cruda realidad esté siendo menos malo de lo que esperábais.
Un besote a los mañicos!
Buenaassss! Angelilla, que de estos tres no nos podemos fiar, menos mal que te han dejao bien puesta, que si lees por ahí detras, hay unas francesas a las que han puesto finas..........ja,ja,ja.Besos a los maños!
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